27 octubre 2006

Reflexiones

Llegas a casa, estás cansado, no sabes qué hacer pero a la vez tienes deseos de hacer algo. Sabes que si haces esa cosa que deseas te sentirás mal después, sentirás que no has nacido para hacerlo, pero lo haces, porque tu cuerpo lo pide, es una necesidad inmediata, te sientes solo en este mundo y lo necesitas, para sentirte bien contigo mismo, o con tu cuerpo, quién sabe.

Sólo sabes que después de hacerlo no te sentirás bien, que te has equivocado, y que darías lo que fuera por volver atrás en el tiempo, volver unos minutos atrás, ó unas horas, y decirle a esa persona lo que necesitabas decirle en ese mismo momento, porque es lo que te sentará mejor, y lo que te hará ser más feliz, aunque nunca lo hagas, aunque siempre lo pienses, aunque siempre acabes igual.

Así me siento siempre, en estas situaciones, y no puedo salir de ellas, siempre es lo mismo, es un bucle del que no puedo salir, no puedo escapar, y sin ti, no puedo vivir.